Pasado y Presente

Desde mediados de 2005, fecha en que la Policía Federal fue desalojada del predio, a la actualidad, hemos venido haciendo mucho, aprendiendo mucho, discutiendo mucho y sin embargo sabemos que aún falta. Articular de manera permanente y a largo plazo entre organizaciones y actores políticos diversos, para arribar a consensos fuertes, desde donde realizar la recuperación de la memoria sobre este sitio, ha sido y es un desafío importante. Aprendimos que hacer, es en el tránsito colectivo.

El consenso generalizado de no comprender a este sitio como Museo ha sido un puerto de partida. La idea de “Museo” iba (y va) de contramano con la idea-fuerza de los actores políticos que conforman la Mesa de Trabajo y Consenso, y que se basa en comprender a este sitio como referenciado no sólo en el pasado sino en el presente. Que es lo mismo que decir, que la Memoria que estamos construyendo tiende al presente, a re-situarnos en la actualidad, a ser atravesados por la conflictividad y las luchas del hoy. Así, las actividades emprendidas se rigen por el vector que une al pasado con el presente, a lo conmemorativo con lo combativo, a la recuperación del pasado desde un posicionamiento en el hoy y con la esperanza plantada sobre el devenir.

¿Construyendo qué? Vallas contra el autoritarismo, vallas contra la impunidad, un espacio de memoria reflexiva (no cristalizada), un espacio de encuentro entre diferentes generaciones, entre diferentes trayectorias de la crítica, la lucha y la esperanza. Trabajamos desde lo político, desde lo cultural, desde lo simbólico, identificando la importancia que estas dimensiones tienen para los objetivos que nos hemos trazado.

La pronta apertura a la comunidad era una premisa incuestionable por parte de la Mesa de Trabajo y Consenso. Apropiarse de este sitio no es meramente “ocupar” un espacio, es tomar un rol activo en la vida común y política de nuestro pueblo, es implicarnos y comprometernos en el devenir ya no sólo del sitio sino de la comunidad en la que participamos, es reconocernos en nuestros compañeros detenidos-desaparecidos, sobrevivientes y militantes “del campo popular” de nuestro país. Apropiarse es eligir nuestro legado que se nos presenta como imperativo de ser, reconociéndonos en los otros, involucrándonos con nuestra realidad para cambiarla.